Un baby shower muy informal de estilo boho chic

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Se acerca el buen tiempo y seguramente muchas de las mujeres que estáis embarazadas estáis buscando ideas para celebrar un baby shower en el exterior. Si es así, os presentamos una propuesta de baby shower que os va a encantar por su sencillez y elegancia.

Como veréis, se trata de un baby shower de estilo boho-chic celebrado en el exterior de una casa californiana, concretamente en su jardín. La fiesta en cuestión fue organizada por la interiorista americana Liz Foster, quién diseñó esta delícia de evento para celebrar la llegada del bebé de su amiga Holly, embarazada en ese momento de siete meses. La verdad es que el jardín dónde tuvo lugar la celebración ofrecía un sinfín de posibilidades que lo convirtieron rápidamente en el escenario perfecto para la fiesta. Sus altísimos setos de ficus y la grava del suelo permitieron crear un espacio muy íntimo, como una especie de jardín secreto en el que sus invitados se sintieron muy bien acogidos.

Para la fiesta Liz diseñó dos zonas perfectamente integradas; la zona para sentarse y comer y, la zona del candy bar y la mesa de los snacks o conocida también como food corner.

Si os fijáis en las fotos veréis como la interiorista creó una zona lounge muy acogedora para que los invitados se sentaran y comieran cómodamente y disfrutaran del espacio o simplemente pudieran descansar o relajarse. Al tratarse de un baby shower muy informal en el que se ofrecía un cocktail de pie, Liz optó por no incluir ninguna mesa y apostó por los asientos bajos. Balas de paja cubiertas con mantas, pufs de cuir, sillas plegables de madera natural y almohadas de kilim fueron algunas de las opciones que se encontraron los invitados a la hora de sentarse. Y para aportar calidez a esta zona, la interiorista colocó varias alfombras turcas y marroquíes de varios tamaños en el suelo, una sombrilla parasol de color blanco y una tipi de tamaño infantil que utilizaron para reunir los regalos del evento.

En cuanto a la zona de la comida, Liz distribuyó la merienda en tres mesas diferentes; una para los snacks, otra para las bebidas y finalmente la mesa de los postres y los dulces. Para conseguir crear el mismo estilismo en las tres mesas, Liz optó por utilizar los mismos manteles blancos como base, caminos de mesa de tela de yute, y combinar diferentes materiales como la cerámica blanca, el latón antiguo, la plata, el mármol, el vidrio y la madera.

De la mesa de los snacks resaltaríamos la variedad de sándwiches, las tablas de quesos, la fruta como las uvas y las moras, la ensalada de quinoa, el surtido de frutos secos, así como también snacks vegetales muy originales en formato de rollitos de primavera.

En la mesa de las bebidas había champán, cervezas, agua, zumos naturales de naranja y papaya, y un surtido de cubitos de hielo con flores en su interior que aportaban un toque muy elegante.

En cuanto a la mesa del candy bar, ésta estaba decorada con diferentes alturas para resaltar y destacar tanto la tarta del baby shower como los cupcakes, los merengues y algunos de sus pastelillos, aunque en la mesa también había golosinas y muchos más dulces. Para destacar la tarta, Liz optó por utilizar una caja de madera y una base de tartas de vidrio y, para destacar los cupcakes y los pastelillos utilizó dos soportes para tartas; uno de tres pisos de latón y otro de dos pisos de cerámica.

Como elementos decorativos principales de la fiesta destacaríamos los globos de foil en oro rosa que formaban la palabra BABY y los globos blancos de gran tamaño repartidos a lo largo de las diferentes mesas. Asimismo destacaríamos también la guirnalda de borlas de papel de seda, situada en la parte central de la mesa de los snacks, y de la cuál colgaban fotos antiguas de los futuros papás, así como las bombillas suspendidas en los arbustos del jardín, que aportaban un toque muy acogedor.

Las flores son otro elemento imprescindible en cualquier celebración pero más en un baby shower. Para la ocasión, se optó por distintos ramos de flores colocados en diferentes zonas de la fiesta, que aportaban un sutil toque de color. Los ramos florales fueron obra de una de las mejores amigas de la anfitriona de la fiesta; Rebecca McBride Wilcox, quién se encargó también de diseñar las invitaciones y de tomar las fotografías del baby shower.

El color principal de la celebración fue el blanco, el color de la pureza. Liz optó por este color a la hora de elegir la mayoría de los elementos decorativos de la fiesta como los manteles de las mesas, los globos, la tipi, la sombrilla parasol así como las mantas que cubrían las balas de pajas. Un color que en la fiesta por cierto, consiguió un resultado espectacular ya que contrastaba con el verde de los arbustos, los árboles del jardín y los centros de flores.

Y finalmente, resaltaríamos también el elegante diseño personalizado de las invitaciones, de las servilletas y las instrucciones de un juego que se preparó expresamente para el baby shower.

En definitiva, ya veis que a veces en un baby shower no hacen falta ni temáticas concretas, ni elementos o personajes infantiles o dibujos animados, ni tampoco decoraciones basadas en arcos con globos o guirnaldas hechas a partir de las prendas de bebé. A veces, la belleza de los más sencillo y lo más natural es lo más elegante, lo más efectivo, lo más bonito y lo que te aporta más encanto porque el menos siempre es más. ¿Estáis de acuerdo con nosotras? Y a vosotras ¿Qué os parece el baby shower?

Image credits: Liz Foster Interiors

All photos by: Rebecca McBride Wilcox

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